sábado, 13 de agosto de 2016


“Escribir del amor”

¿Qué inspira para escribir cuando se quiere hablar del amor?, 
 Quizá el dolor y la decepción pero el amor nunca.
Siempre nos mata y pone frente a la pluma la triste idea de un amor.

 Resulta de cuando el amor llega no sabes qué hacer con él.
 Tan de sorpresa que llega en los buenos, malos e inexistentes momentos;
 cometes locuras, te enamoras y casi te olvidas de ti.

 Escribir queda en segundo, tercer o ultimo termino,
 ¿quién diablos quiere describir el amor cuando lo estás viviendo?
 ¿Quién mierdas piensa en escribir? si lo único que pretendes es no perder un minuto
 y aprovecharlo estando a su lado, quizá mirando el atardecer,
 o quemándose la boca con un café. Quemando en ese instante
 con total placer, un minuto más de tu vida.
 Nada parece tener importancia, vencedores hasta el final,
 porque lo único que importa es su amor.
 Pobres y muy ilusos amorosos, no saben que están enamorados.
Y los besos se hacen rutina, las invitaciones y salidas pierden su emoción.

 -¿Que nos pasa mengano?
-No lo sé fulano.
Gris día aunque los soles del universo brillen para quienes caen en cuenta que
 no era amor, más solo un poco de pasión, un poco de euforia y mucho sexo lo
que les nublo y no importaron defectos.

 -¿Debemos dejarnos fulano?...
 -No. Debemos intentarlo mengano.

 Se termina la alegría de verse y tomarse de la mano.
Ya no son iguales los besos, los atardeceres ya no tienen suspiros
y los lugares en los que una vez se estuvo ya son algo común.
 Día a día se trata de sobrellevar al otro. Cada momento que sale el sol y se oculta
es un día más en el paraíso.
 ¿Es esto el amor?, ¿es esto a lo que tanto le escribíamos?
 ¿Un intento de mierda para  la conquista de la voluntad, a sangre fría,
de uno sobre otro?

Cuando caemos en cuenta que a medida de lo que perdimos
lo ganamos, entonces no perdimos nada, solo cambiamos,
nos transformamos, un ciclo más en esta vida, siempre con la intención de enseñarnos a vivir y seguir.
Cuando te das cuenta de esto ya no hay más días en el paraíso.
Cuando por fin lo aceptas entonces el ciclo ya termino.

Dany R.


martes, 19 de julio de 2016


Me siento vacío, de letras, de mí.
Siento mucho y luego me invade nada,
casi nada de aquello que siento puedo escribirlo
 y entonces para sorpresa digo mucho.
Alma mía perdóname por  haberme privado de ti,
por apartarme de tu seno.

Estoy cansado y me duelen los hombros,
tal vez pesan las injurias y malos entendidos.
Ya no sé que cargo, pero es pesado, duele
 y causa fatiga.
“¿Que tengo doctor?”, le pregunto preocupado
y no sabe cómo responder.
“¿Es grave?”, vuelvo a decirle y el silencio lo invade.
“Pobre tipo”, piensa el médico para sí mismo
y yo le noto el pensamiento.
“Está al borde del abismo”,
le respondió el sujeto con dolor en sus ojos y pestañas.

Este espejo no engaña, debería creer el diagnostico
creo que yo también lo siento
y podría decirse que desde tiempo atrás
casi lo sospecho.
“¿Cuánto tiempo?” Volví a replicar
“hasta que no haya esperanza alguna”,
me respondió muy sínico.

No importa cuanta impotencia haya,
que aunque oxidada la gris materia
y empolvada el alma,
aun con los cansados hombros
y las ilusiones masticadas alguien me dijo:
“mientras haya esperanza”

Dany R.






miércoles, 4 de mayo de 2016


Por primera vez pude reconocer mis errores  y esta vez de manera cruda, sin anestesia las regurgité todas. Por mucho tiempo trate de convencerme que yo no había tenido culpa alguna. Trate de evadir la responsabilidad de mis palabras, actos e injurias.

Ya ebrio de amor, de risas, de charlas sosiegas, de noches oscuras y de jugar a encontrar estrellas pérdidas; después de abrazos, de besos y de regazos  quietos, de sexo y el sentimiento que se esconde entre tus manos y las mías cuando se toman, cuando se estrechan y gritan al mundo lo tuyo y lo mío. Después de todo eso no hay más nada, me sentí perplejo, pequeño, nauseabundo.

Anduve siempre haciéndome creer  que el sufrimiento de esos pobres diablos era a consecuencia de sus desdichadas vidas, Por cualquier medio trataba de buscar algún motivo exonerándome de toda culpa y remordimiento.
La vida hizo darme cuenta que muchos solo fueron una botella de licor que después de ser consumida, la desechas en algún camino que te has decidido no volver andar.
Hoy que debo enfrentarme con esta revelación, ahora todo el remordimiento y la culpa que debí sentir me invade y me paraliza. Ya no hay excusas y aunque no es tarde para el arrepentimiento, tal vez lo sea para pedir perdón.

Daniel Ramírez.-

martes, 3 de mayo de 2016



–Voy a darte un consejo. No te cases nunca antes de haberte preguntado a ti mismo si has hecho cuanto estaba en tu mano antes de dejar de amar a la mujer que has elegido, antes de verla tal cual es en realidad, pues de lo contrario, te engañas cruel e irreparablemente. Cásate solo cuando seas un viejo inútil… De no hacerlo así,  todo cuanto existe en ti de bueno y de noble morirá; todo se desvanecerá en insignificancias. ¡Sí, sí! No me mires con ese atontamiento. Si andado el tiempo esperas algo de ti mismo, entonces oirás decir a cada momento que todo ha terminado para ti, que todo ha sido cerrado excepto el salón en el que tendrás la consideración de un criado o un imbécil… esto es todo.
            Los rasgos de su enjuto semblante se estremecían con manifiestas nerviosidad; sus ojos,  en los que poco aparecía   extinto el fuego de la vida, relucían con extraño brillo, y la tristeza y somnolencia que se dibujaban de ordinario en su semblante se trocaban en ese instante en un casi enfermizo enervamiento.

–Tu no alcanzas a comprender porque te digo todo esto  –prosiguió-. Y no obstante  es la historia entera de la vida… Bonaparte actuaba y se dirigía paso a paso hacia sus fines, era libre, no tenía otra irada que sus designios, y llego a realizarlos. Pero si te unes a una mujer, pierdes entonces toda libertad  de acción, como un preso atado a sus cadenas. Todo cuanto existe en ti de vigor y de esperanzas se desvanece y el remordimiento te arruina. Me marcho ahora a la guerra… y no sé por qué. No sirvo para nada.



-Dialogo del Príncipe Andrés a su amigo Pedro.
“La Guerra y la Paz.”
León Tolstoi.-
 
 
 

sábado, 9 de abril de 2016


¿Me dueles México?

Me dueles México, pero no por ser “agachón”, por guardar silencio, no por olvidar, no por ser corrupto.
Me dueles por que como nación, no sabes lo que tienes. Porque no te importa la vida política y la obligación publica que debes con tu país.

Me dueles, porque eres explotado, eres oprimido y ya estás acostumbrado.
Me duele mucho como ser humano y como ciudadano ver que para ti es cotidiano elegir a corruptos para ocupar un cargo público solo porque no hay más opción, con indiferencia enterarte de desaparecidos, no estremecerte con los asesinatos.

Me dueles México porque los feminicidios son el pan de cada día y la trata de personas el “padre nuestro” de las madres que lloran la soledad y ausencia de sus hijos e hijas.
Estoy dolido hasta la madre, porque la justicia está hecha para proteger a los que pueden comprarla y cuida los intereses económicos de aquellos que hacen “Mover a México”.
Me duelen las sierras, y los que llevan el color de mi raza porque después de siglos, no han dejado de ser animales que deben de ser desplazados o conquistados con la cruz y la espada.
Incluso me duele tu historia. Porque no te dieron patria pensando que eras esclavo, sino porque desde siempre los que sabían comerciar y leer quisieron el poder para arrendar tus cadenas.

Mi México, el de los colores, las geometrías, el de los atardeceres y el de los afrodisiacos olores, me duele que sobre tus suelos haya resignación, costumbre e indiferencia al dolor, a las balas, a la corrupción, al egoísmo y a la ley del más fuerte.

¿Me dueles?, ¡mucho!
No es que estés lleno de “agachones”, con tristeza tu suelo está lleno de gente que en el fondo ya no confía, ya no espera y que lamentablemente tiene muchas razones.

 

Dany R.