“Vivir o Tratar de Sobrevivir”
Sean los sueños que tengas, sea el lugar a donde debas irte
para lograr tus metas, la vida siempre se encarga de regresarte a tu origen, al
lugar donde naciste, te retorna sin duda alguna a tu inocencia.
A veces es duro entenderlo, a veces es doloroso. Muchas
ocasiones es tarde cuando lo comprendes;
tarde pero con la certeza de que puedes transformarlo.
A veces esperamos a que muchos de los que estaban y nos amaban se hayan ido a
un viaje que no tiene retorno, y no es hasta ese momento en el que te das
cuenta de que su amor era incondicional.
En muchas otras circunstancias nos negamos a verlo y decidimos darle la vuelta.
La vida siempre nos rememora que debemos de hacer la paz con aquello que nos
lastimo y lastimamos.
Sea lo que sea, haya sido como haya sido, nuestro papel en esas dolorosas
situaciones juega como víctimas y victimarios, cómplices y secreto, causa y
consecuencia.
Hay dos cosas que no pueden ser ocultadas: El sol y la
verdad.
De una o de otra forma, la verdad sale a relucir. No podemos ocultar nuestra
verdad.
Nuestra verdad es nuestra identidad, son nuestros hechos y sucesos, nuestro
pasado con sus lágrimas y sonrisas, con sus experiencias superadas y heridas aún
abiertas.
No podemos tratar de ser otro, no puedo ser como el chico
guapo que a todos les gusta, no puedo ser el hijo de un multimillonario que
tiene un futuro seguro, no puedo ser el motivador de la radio a quien yo
admiro.
Y no puedo ser porque el mundo ya tuvo a
Gandhi, ya tuvo un Van Gogh, ya tiene a Esquinca, tiene a ese chico guapo y a
un “Junior”. El mundo ya tiene a ellos, lo único que le hace falta al mundo es
alguien como yo. Ese es el secreto.
La pregunta que muchos se hacen y que muchos ni siquiera
quieren hacerse a sí mismos es:
¿Quién soy yo?
Esta misma pregunta te lleva a una que la acompaña de la mano:
¿Cuál es el motivo por el cual este aquí?
A más de uno le ha decepcionado la respuesta.
-Me
he hecho la misma pregunta alguna vez, me decepcione y
decidí transformar la respuesta.
Tiempo después me olvide un poco de lo que realmente me importa y después me volví a
hacer la misma pregunta. Nuevamente me volvió a doler. Comprendí entonces que la
respuesta depende de quienes estamos dispuestos a ser.-
¿Entonces, quienes estamos dispuestos a ser?
¿Ser la imitación de alguien?, ¿ser lo que allá afuera quieren de ti?, ¿tratar
de ser una linda apariencia, rogando la admiración, aplausos y halagos para una
imagen que nunca ha sido más que eso, una imagen?
O podemos elegir ser quienes ya somos, podemos elegir ser
nuestros anhelos y nuestros sueños, podemos elegir amar y querer a nuestra
manera y no como la que nos venden en las películas que pasan los domingos,
(como diría Bucay) podemos elegir existir y no solo aparentar.
La primera es interesante, la primera puedo definirla como vida, la segunda
puedo decir que es “tratar de sobrevivir”.
Todo esto te lleva regresar a tu inocencia, a esto te lleva
regresar a tu interior. Es doloroso toparse con ello. Pero es ahí donde debemos
decidir seguir tratando de sobrevivir, o ser lo que el universo necesita y
comenzar a vivir.
-Dany Ramirez.-